¿QUÉ QUEREMOS CONTAR?
Monstruo, ser fantástico que causa espanto. Ser que presenta anomalías respecto a su especie. Aquello que resulta excesivo. Monstruoso es lo extraordinario.
En esta obra queremos hablar de aquello que rechazamos y apartamos de la sociedad por el hecho ser diferente. Por no ser, como nosotros entendemos que es lo “natural”. Para ello partimos de textos de Calderón de la Barca ya que, en muchas de sus obras, coloca como protagonista a uno de estos monstruos. Los acompaña, en ocasiones, de profecías que anuncian, desde antes de su nacimiento, que serán los culpables de una fatalidad. Es por ello que los otros humanos, los encierran, los esconden, previniendo así al mundo del mal que les causaría su libertad, pero es por esto mismo, por encerrarlos, por lo que acaban convirtiéndose y criándose como verdaderas bestias.
Contamos con textos como La hija del aire, El monstruo de los jardines y El mayor monstruo del mundo, y con ecos de otros personajes como Segismundo, de La vida es sueño. Nos preguntamos si no son el miedo, la represión y, en definitiva, la violencia los verdaderos padres de cualquier monstruo.
¿CÓMO LO CONTAMOS?
Beatriz Argüello, Isabel Rodes, y Arturo Querejeta, interpretarán tres monstruos calderonianos: Semíramis, de La hija del aire. Aquiles, de El monstruo de los jardines. Tetrarca / Herodes, de El mayor monstruo del mundo.
El groso de la obra son las tres historias contadas desde el punto de vista de los propios personajes. Imaginamos qué nos tendrían que decir Semíramis, Aquiles y Tetrarca sobre su propia monstruosidad hoy. Lo haremos mediante la narración (espacio donde se expresa el personaje protagonista dirigiéndose al público contemporáneo), y mediante escenas y fragmentos pertenecientes a dichas obras (espacio donde conocemos la historia, las tramas de la obra de Calderón) dando lugar así, a que otros personajes de las piezas aparezcan.
Jorge Bedoya, en el piano, será un personaje protagonista más. Siendo este elemento un lugar más onírico de donde brotarán otros personajes monstruosos del teatro clásico español, de una manera a veces desordenada, otras más nítida, pero todos ellos haciendo eco de lo que sufren los tres personajes protagonistas. Tal como si esas voces, esos personajes, a través del piano y de la voz del pianista, quisiesen escapar de sus jaulas de una manera violenta, salvaje y no por ello, menos poética. Se convierte entonces el espacio escénico, el teatro, en un lugar donde las bestias quizás puedan ser libres, quizás puedan ocupar el espacio que en el mundo no tienen. El teatro, se va convirtiendo en lugar de esperanza para lo diferente, en el hogar de lo prodigioso.
LA HIJA DEL AIRE
En el templo de Venus y Diana, un hombre viola a Arceta, ninfa hermosa. Tras esto, ella mata a su violador. De esta violación nace Semíramis, y en el momento del parto, Arceta muere. Es por ello, que a Semíramis se la considera hija de dos homicidios, un monstruo. Además, Semíramis es excesivamente bella, “bello monstruo de Asia”, le dicen. Diana que entiende que la culpa de haber sido violada la tiene Arceta por ser tan bella y, por ende, Venus, por otorgarle dicha belleza, concluye que Semíramis solo traerá tantos infortunios como su madre, por lo que lo mejor sería matarla. Pero Venus, que no la culpa de ninguno de los males ocurridos, decide protegerla encerrándola en una torre y siendo las aves las que cuiden de ella a cambio de que no la conozca nunca ningún hombre, pues si esto ocurre, Diana hará que su belleza sea su mayor peligro, volviendo a todo hombre loco, incluidos los reyes. Si esto lo incumple y sale de su torre, será castigada con su muerte.
Al llegar Menón, pues el rey le ha entregado estas tierras, y descubrirla en la torre, se queda prendado de su belleza. La libera y esto hace que ella esté en deuda con él y se sienta obligada a ser su esposa. Pero también llega su belleza a ojos del rey, Nino, quien se enamorará de ella entrando en conflicto con Menón, su vasallo. Nos interesa contar cómo, Semíramis es liberada de su torre y al llegar al mundo real se encuentra con una prisión mayor, un mundo donde jamás podría ser libre, donde debe obedecer a reyes y a hombres. Nos interesa contar cómo es sufrir esta terrible y absoluta decepción que supone darse cuenta de que jamás, ni fuera de prisiones, tendrás libertad. Cómo es sentir que el mundo te ha expulsado y te expulsará siempre por haber nacido mujer y, además, de un hecho violento. Cómo es no saber manejarte, no tener herramientas para defenderte en un mundo que no es el que imaginaste, pues este no existe.
Semíramis, tras casarse finalmente con Nino, él morir, y ella heredar el reino, se convierte en una reina déspota que es capaz de exiliar y apartar a su hijo con tal de ser la única que reine, pues siente odio e ira contra el mundo. Siente desprecio hacia su propio hijo, pues es producto de todo lo que ella ha tenido que hacer obligada por los hombres. En definitiva, se convierte en un verdadero monstruo y al final en su propia víctima. Pues todo su sufrimiento la lleva, como el hado vaticinó, a la muerte.
¿Debemos culparla? ¿No ha sido el hecho de privarla de toda libertad lo que ha hecho que esto sea así?
Contamos con escenas donde aparecen Nino, Menón y Semíramis, además de momentos de narración en los que únicamente Semíramis hablará con el público quizás intentando romper jaulas que entonces no rompió, quizás invitándonos a que las rompamos nosotros.
AQUILES, EL MONSTRUO DE LOS JARDINES
En el templo de Venus y Marte, durante la guerra de Troya, vive escondido en una cueva Aquiles. Él no sabe por qué. Es en la obra cuando la diosa Tetis, su madre, ve que Aquiles es terriblemente infeliz, pues está decidido a suicidarse, cuando le explica la razón por la que ella misma decidió apartarlo del mundo. Tetis fue violada por el príncipe Peleo, y de tal suceso nació Aquiles. Tetis le confiesa que ella no fue capaz de aceptar que esa violación le diese un hijo. Sentía rencor hacia él.
Además, sentía vergüenza, pues es diosa. No quiso que nadie se enterase. El oráculo le vaticinó que debía permanecer oculto además de por su decoro, por protegerlo, ya que el destino de Aquiles era morir en una guerra. Pero se enamora de Deidamia, mujer que llega con el infante Lidoro tras haber naufragado. Es entonces cuando su condición de fiera aflora, no sabe tratar a una mujer, se deja llevar por sus impulsos, es violento y para ella, aunque le despierta interés, monstruoso.
A su vez, llega Ulises, quien tiene que ganar la guerra de Troya. El oráculo de Marte ha dicho que, si no va Aquiles a luchar, no ganarán los griegos. Así que buscan todos a Aquiles, al mismo tiempo que quieren matar al monstruo que en ese monte vive, pues amenaza sus vidas. Aquiles se disfrazará de mujer para evitar que lo descubran y a su vez estar cerca de Deidamia.
Lo que más nos interesa de esta pieza es el momento en el que Aquiles tiene que decidir entre descubrirse ante todos y exponerse a morir, pero liberarse al fin de las prisiones o seguir ocultando quién es y vivir. Aquiles decide mostrarse como el monstruo de los jardines que todos persiguen. Prefiere vivir en libertad y morir que encerrarse de nuevo, pues es mayor muerte.
Se trata de un conflicto de identidad. Cómo si limitamos el crecimiento personal de alguien, la respuesta será una persona enfadada con el mundo, violenta, agresiva. Cómo la libertad de presentarse al mundo tal y como eres, vale el precio de una vida.
Contamos con Aquiles como personaje principal (que tendrá partes narrativas), Lidoro, Deidamia y Ulises.
EL MAYOR MONSTRUO DEL MUNDO
Mariene esposa de Tetrarca, le comunica que el hado ha anunciado que ella morirá a manos del mayor monstruo del mundo y que, además, el puñal que él ciñe será el arma que acabará con la vida de aquello que él más ama.
Tetrarca es un hombre a quien le puede la ambición. Antes de conocer esta profecía él ya era un hombre inseguro que necesitaba ganar batallas y empresas para que así su mujer no mire ni admire a ningún hombre que no sea él.
Octaviano, el nuevo emperador de Roma, que acaba de vencer a Marco Antonio y Cleopatra, se enamora de Mariene a través de un retrato que ve y que se queda. Le dicen que esa mujer está muerta, para así alejarle de ella y evitar cualquier acercamiento. Pero finalmente la descubre viva.
Tetrarca ve en la mano de Octaviano el retrato de su mujer, lo que le hace enloquecer de celos. Es entonces cuando decide que prefiere ver muerta a Mariene a verla en los brazos de otro hombre, y la manda matar.
Finalmente, Octaviano y Tetrarca luchan a oscuras con Mariene en medio, lo que hace que Tetrarca le clave el puñal a Mariene y así el hado se cumpla. La reflexión de la obra de Calderón es que los celos son el mayor monstruo del mundo pues ellos son los culpables de la muerte de Mariene, quitándole responsabilidad así a su marido y llevándolo a un lugar más alegórico y moralista.
En nuestra dramaturgia, nos interesa enfocarnos en Tetrarca como encarnación de ese monstruo que son los celos, pero sin quitarle en ningún momento responsabilidad y culpa. Al contrario, presentándolo a él como el verdadero monstruo de esta de pieza por encima de los celos. Un hombre que por verse inferior a sí mismo, es controlador, megalómano, neurótico, lo que le termina llevando a ser un asesino.
PARA TERMINAR…
La obra se compondrá de escenas en verso de las obras de Calderón mencionadas y narración en prosa.
Los personajes a la vez que cuentan y escenifican sus historias, irán buscando esa manera de liberarse hoy, en ese momento, en ese escenario. Pues el hecho de haber escapado de sus torres, cuevas, jaulas, ¿supone una liberación verdadera? ¿Es a caso posible lograrla?
En este viaje partimos de un lugar oscuro, para llegar a ese lugar desconocido, pero luminoso que creemos que el teatro tiene para quien desea ser libre.

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